Cabalgo por un sendero entre bosques llenos de niebla. Espanto al pasado que quiere rozarme como lo hace el viento, pero no lo permito, no; aunque la agitación en mi pecho me domina... es la añoranza de algo que no fue y se vuelve en una absurda reminiscencia, una imagen que ha sido solo un sueño, pero pensar que pudo ocurrir, se vuelve en mi pesada realidad.
¿En qué confines andará?, con aquel caminar somnoliento, ese caminar de dos almas que planearon una cita y otra vez, sí, otra vez esa cita fue con la desilución. Pero el mensaje fue enviado con la fuerza de las energías movidas y atraidas por el amor, energias que unen a dos amantes, amantes que en otras circunstancias jamás hubiesen podido conocerse. Y voy por el bosque diáfano aún, porque en mi perspectiva está el amor, y como meta, también el amor.
Cabalgo sobre un blanco caballo con alas, le he regalado alas para evadir obstáculos y no detenernos en el camino. Podria volar con las mias, pero están débiles después de haber emprendido el vuelo mil veces... en vano... pero ¿fue realmente en vano?... si como meta estuvo siempre el amor, nada fue en vano. Tan solo mis alas están cansadas y temen al viento.
Y sigo cabalgando por el bosque...
Me consumo por el amor, queda solo mi voz. Mi voz podrá enviar mi desesperado lamento a quien pueda oirlo... ¿habrá alguien preparado para soportarlo?... todos pueden oirlo, pero pocos podrán soportarlo. Frente a mí veo alguien que desea retenerme, desea darme su amor, pero solo le robo la energia para poder seguir adelante.
Cabalgo por noches oscuras y frías... cabalgo, cabalgo... por mi alma oscura. Pero mi sangre hierve, hierve de pasión y me detengo un momento para beber de mi sangre, y ya el bosque enciende una hoguera...
Fue solo un instante...
Continuo con mi delirante andar, me siento agotada y vino la sombra de la soledad nuevamente a manchar mi roja sangre de negro... esa soledad que no termina...
que va y vuelve... va y vuelve... va... vuelve.
Y el bosque está cada vez más espeso, provocando que mi día se vuelva noche y vienen imágenes a mi mente otra vez, pero imágenes de recuerdos, momentos en que perdí la confianza y ahora me cuesta creer que lo bello frente a mis ojos es real... Uf!, que largo y cansador caminar... sigo con la carga en mi espalda... He dejado en libertad a mi caballo y continuo sola, completamente sola.
El sol es utopía para mis ojos, y mis pies se cansan... ¿Para qué seguir?... ¿Para qué?... ¿Para qué?... he olvidado mi objetivo, ya no tengo fuerzas ni para recordar... ¿Por qué emprendí este viaje?...
Bebo una copa de vino y me siento renacer, revive en mí aquella fuerza ignota que me trajo hasta este frondoso bosque... Bebo el vino y la recuerdo otra vez... y sigo mi camino. Dejo las cargas botadas, solo llevo de equipaje mi futuro y la imagen del amor frente a mí...
Este bosque se ha vuelto un tunel por el que suenan ecos del pasado; mentiras que creí, amantes sin amor, alegría ciega, desiluciones, trastornos... se desgarra mi corazón, pero no me dejo abatir... ¡Uf que cansancio!... ¡que dolor!. Avanzo escapando de esta amargura y caigo somnolienta a la orilla de un río, me doy cuenta que el dolor fue tan solo mi culpa haberlo sentido, y sentirlo aún... no quiero culpar a nadie, es mi culpa. Creo que si pudiese volver a mis momentos decisivos, tomaria otro camino, y hoy estaria enfrentada a una mujer completamente distinta... y viene el arrepentimiento a influenciar mi mente.
Miro el río, me siento a mirarlo detenidamente, miro como su caudal avanza ligero y alegre ante mis ojos... va entusiamado siguiendo su destino, el destino que él mismo se ha fijado, los obstáculos en su camino lo hicieron tomar la decision de seguir este rumbo y no otro, tambien tuvo que optar como yo lo he hecho... como todos... y tal vez odio esos cambios que me desvian de mi camino inicial... pero esos cambios me han hecho crecer... Miro el río, trato de vadearlo pero no puedo, va tan entusiasmado que no quiere detenerse para que lo vadee libremente... Miro mis alas y las enfrento con el viento y conmigo misma, son tantas las ganas de llegar que emprendo el vuelo para esquivar el río... y lo logré... pasé sobre él y cai al llegar a la orilla... Con la fuerza de la perseverancia logras cualquier cosa y vences cualquier obstáculo.... Sin darme cuenta se fue el arrepentimiento y creo que no le diria a la niña de antaño que siguiera otro camino, porque este camino que emprendí me lleva a la felicidad de saber que existe... ya no hay arrepentimiento, pero ahora hay desesperación, por llegar y ver concretado mi anhelo, para saber y convencerme que nada fue en vano... esta desesperación hace más lenta mi percepción del tiempo... ¡que angustioso!
De repente sentí que avanzaba más rápido que en horas anteriores, ya veia el sol frente a mí, fue tan fuerte su luz que me encandiló... que alegría saber que mis pasos se acercaban a lo que tanto busqué y esperé, ya era real el momento en que mi anhelo se cumplia.
Fue tan grande la felicidad de verla frente a mí, que olvidé todo el esfuerzo y las angustias que viví... olvidé el camino recorrido...
¡Qué importa ese camino si ella esta aquí, frente a mi!