Fui un ángel que batió mil veces sus alas
Para vencer la furia de un huracán.
Fui un ángel.
He sido el diablo que deambula por pantanos sórdidos de locura,
Para encontrar sus alas en el infierno.
Fui el diablo.
Fui un humano que un día fue ángel y el otro demonio.
Fui un humano que perdió sus fuerzas en la espera de un sueño.
Fui un humano.
Soy una mujer que encontró reposo en la transparencia
de una mirada ingenua, impactante y expectante como aquella.
Una mujer que espera ser guiada por el sendero,
Porque equivocó su andar seducida por mil máscaras de rosas traidoras.
Esa mirada ingenua...
Esa mujer que encontró reposo.
Soy una mujer que desea posar la mirada sobre aquella
Y transformarse en cíclope.
Soy una mujer que vió reflejado el color de sus ojos en los de ella,
Porque a pesar de las vivencias dispersas,
con otros nombres y otras pieles, sueñan lo mismo.
Anhelan encontrar el camino a casa con rosas que ya no tengan espinas,
Encontrar el camino a casa con transparencia, sin falsedades...
Y así, llegar por fin al camino del alma
Y crear en aquel camino, el amor...
Porque nada espero más que posar mi débil caminar sobre tu cuerpo
Y aliviar el peso de mi espalda,
Peso que atraje a mí en esa cuesta alejada del alma.
Sin amarte, te amo; sin besarte, te beso; sin tenerte, te siento...
Sin buscarte, te encontré...
Y tú harás que vuelva a ser aquel ángel
Que perdió sus alas enredado en las rosas...
Gracias por creer en mí.
No sé si me ha gustado ver la luz...