Camino reflexiva por las calles de esta ciudad. Sucia. Indiferente. Estúpida.
Camino como si cada paso me llevara al momento en que nos volveremos a encontrar, al momento que más espero cada día; lo espero más que al oxígeno, más que a los latidos, y es que en realidad, la distancia de nuestros cuerpos me transforma en un zombie.
Vivo sin alma. Vivo sin razón; la inercia me consume y me hace deambular, noctámbula, por las calles de esta ciudad. Esta ciudad, que tantas historias ha presenciado. Esta ciudad, escenario de cada episodio de mi vida. De niña a mujer.
Camino reflexiva, pero sin pensar; camino sin sentir, solo camino. No me detengo ni volteo para ver a esos cuerpos que me miran, me enjuician porque te amo.
Y sigo... y camino.
No sé hasta dónde, sólo camino.
Como un zombie.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada