Fiestas impuestas por rituales y costumbres arraigadas en nuestra historia, la historia de nuestra cultura, de nuestra sociedad. Es casi una imposición juntarse en familia, abrazarse, beber para celebrar, y para despedir. Despedir aquello que dejamos atrás y dar la bienvenida a lo que viene. Celebrar. Pero ¿alguien sabe realmente lo que celebra?.
Cada año es como cada día en la vida; dormimos, despertamos, sufrimos, reímos, nos empapamos con la ira, el instinto, con nuestra espiritualidad, con el amor; cada día tenemos opciones que tomar, problemas que resolver, pero aún así no celebramos cada día que pasa, ni damos la bienvenida al día siguiente. Entonces ¿por qué celebramos el 31 y el 01? son días como cualquier otro, la diferencia la hace la costumbre. No es necesario celebrar nuestros días con un trago y una buena cena, es simplemente darse un tiempo para reflexionar acerca de lo que estuvo bien, forjarse metas e intentar buscar soluciones a lo que es un problema. Y de eso me di cuenta este año.
No quise celebrar, simplemente porque no queria, pero no entendía por qué no queria, me di cuenta que así como durante el año a veces no quiero celebrar y deseo estar tranquila, simplemente no tenia ánimos. Pero ya que estamos en este tema de los rituales y estos nos llevan a dar abrazos y felicidades - como si el tiempo se detuviera y volviera a empezar, pero luego el 02, después del descanso de las celebraciones, la vida sigue igual, nada ha cambiado - estuve con mi familia por no hacer lío, y como en esta fecha no se nos permite estar enojados, me uní al festejo, pero de manera muy tranquila. El vino estuvo bueno y siempre viene bien una copa de champagne y reencontrase con la familia, además que dar abrazos no siempre es malo. Pero temprano me sumergí en mi soledad, no por aguafiestas ni por depresión, simplemente queria estar sola, como muchas veces en el año quiero estar sola. No soy un robot al cual condicionan y si alguna vez para año nuevo quiero estar en casa viendo una película mientras todos están en fiestas, no creo que me haga menos persona, al contrario, me hace más individuo. Lo mejor fue que me entendieron aquellos que me quieren y con quienes compartí esas horas.
El por qué de esta reflexión y de por qué no queria celebrar fue simple. Los años anteriores me imponía celebrar, era la excusa para salir, emborracharme sin tener problemas con mis padres, - simplemente porque está permitido, todos lo hacen - y así ahogar mi soledad entre la gente, borrarme del mundo, pensando un mañana que no traerá ninguna novedad. Pero esta vez fue diferente; no tenia que ahogar ninguna soledad, si no que utilicé esta instancia para reflexionar por qué soy tan feliz ahora y antes no me sentia completa, plena; siempre habia un atisbo de infelicidad en mi alma. Fue una instancia para darme cuenta que abrazando el dolor pude llegar donde estoy, porque aprendí de ello... al fin aprendí de ello. Una instancia para entender el verdadero significado de un año nuevo, o de terminar un ciclo para comenzar otro. Un simple viaje sin ganas de celebrar algo que se tiene que celebrar, me hizo cuestionar ciertas costumbres que en mí también estuvieron impuestas... hasta hoy, donde puedo decir que celebro cada día por la felicidad de ver sus ojos, escuchar su voz, de vivirla, de amarla, de saber que nuestras almas se pertenecen, y darle la bienvenida a la mañana siguiente, donde sé que estará otra vez conmigo, y vivo cada día con ansias.
Cada persona tiene un año nuevo propio que celebrar. Los ciclos de cada humano no pueden ser calculados por calendarios, ni impuestos por rituales. Cada uno sabe cuál es su año nuevo, sabe en el momento que ocurre el cambio, sabe cuándo debe celebrar y con quienes celebrar. Si para mí es el 07 de julio, para alguien más será otro día. Lo bueno es que mi año nuevo no lo celebro sola... somos dos.
FELIZ VIDA NUEVA.
Y cada día levanto mi copa de champagne...